domingo, 19 de octubre de 2014

(Qué frío que no aparezcas...)

Creo que he desarrollado la extraña adicción de ponerle tu cara a todo el mundo. El ir por la calle y verte por todas partes no es sano -lo afirmo y reafirmo, no lo es-. Salir con la razón de verte en un segundo plano con demasiada importancia para mí, digo.

No te conozco y aún así tengo la manía de recordarte, no sé si como tributo al título del blog o como forma de asumirlo por completo.

Te juro que cada vez que quiero dormirme te quiero recordar, y no quiero. Esto no es normal, ¿lo sabes? ¿Sabes por qué te veo siempre y por qué te escribo? ¿Por qué asumo que no existo en ti y por qué odio que estés tan presente en mí? ¿Por qué me dirijo a ti y por qué tú te diriges a caminos que no son el mío?

No sé si es la necesidad de que me necesiten o la necesidad de ti. No sé si es que me he obsesionado o si realmente tengo unas ganas terribles de temblar contigo. De escribirte en persona. De dedicarte versos y escribírtelos con el dedo. De dejar de escribir tu nombre invisible con el boli cada vez que mi inconsciente se apodera de mí.

(Vamos, ni siquiera soy capaz de decirte nada cuando te veo. Para qué, si no me conoces). 

Creo que te has equivocado de persona. Creo que te has cruzado en mi camino por una razón bizarra, porque el destino, karma, o llamémoslo "x" quiere jugármela. Creo que no vas a formar nunca parte de mi vida por la mísera razón de que nunca te fijarías en mí. Creo que soy suficiente en muchos aspectos pero no en los aspectos en los que quiero que te fijes de mí. 

Creo que solo me hace falta un poco de tu atención, de esa "x", aunque fuera malo; quiero que creas todo esto. Creo que quiero que mi camino se cruce con el tuyo de forma accidental, y que choques conmigo y evites mi caída. Creo que quiero que pares este proceso de pensar en ti de un beso. O creo que directamente quiero caer contigo. Que la colisión sea furtiva, insana, que nos fundamos y dejar este juego de uno.

Dejaré el tiempo pasar, lo juro. Dejaré que todo vuelva a ser como antes. Pero lo dejaré de forma que puedas verlo y que no pases de largo. Dejaré que las cosas retornen a su lugar correspondiente... para que me desordenes. Para ser tu caos. Para olvidarnos del tiempo, para conocerte y descolocarte, y ordenarte, y volver a ser un desastre contigo, así sucesivamente. Para olvidarte y recordarte cada día, amor.

Definitivamente: he llegado al punto de no buscarte por cada rincón, sino que cada rincón me sugiere buscarte... 

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