miércoles, 31 de julio de 2013

Confesiones.

La gente que vivimos de ilusiones estamos acostumbrados a esto, a vivir de los recuerdos que nunca tuvieron lugar en un espacio y un tiempo determinados, solo deslumbran en nuestra cabeza durante unos minutos y nada más. Las personas que no somos conformistas lo tenemos complicado, parecen milenios desde que nunca sentí nada por alguien que me mereciera la pena; sin embargo, espero sentado, esperando el momento y el espacio determinados para que ocurra, para salir de una rutina que parece que nunca tiene final. No estoy acostumbrado a esto... cualquiera diría que con la edad de diecisiete años no es necesario revolver este tipo de recuerdos ni sentir esto porque no estamos preparados. Quiero decir, este tipo de cosas las vivimos todo el mundo cuando surgen y las recordamos porque nos ayudan a crecer, a saber distinguir entre algo pasajero y alguien que nos marca, no es necesario juzgar por juzgar por el simple hecho de ser adolescentes. Además, odio la frase "estás solo porque quieres". Nadie sabría ponerse en la piel de otra persona cien por cien, ¿quienes nos creemos para entrar en la vida de la gente y creernos que sabemos el doscientos por ciento -no ya el cien por ciento- de la otra persona sin ni siquiera estar bajo su misma piel, sus mismas sensaciones y su misma forma de pensar? Somos así de inútiles y sin embargo seguimos creyendo lo contrario, juzgando sin saber que quizá, las personas inconformistas en cuanto al amor, no somos tan fáciles de juzgar... porque creemos en lo que no existe esperando el espacio y el tiempo oportunos para lucir todos esos años de soledad y de ir a la deriva, de llorar contra la pared diciendo que no servimos, que nadie aprecia nuestros detalles de la forma que nosotros necesitamos, que seguimos atascados en los momentos bonitos del pasado porque vivimos encadenados a la actitud selectiva de no querer a alguien fácilmente y querer ir más allá de una piel suave y una sonrisa embaucadora. Cuento ya cientos de veces en las que me he visto envuelto en estos momentos.

Y después de reunir tanta experiencia en estas situaciones, finalmente comprendo que nacimos para estar por separado, para compensar tu ausencia con mi imaginación; hubo noches que nunca existieron y echo de menos... 

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