viernes, 24 de agosto de 2012

DESASTRE.

Hoy... ha pasado algo. Ni estoy seguro de lo que es ni sé si quiero estar seguro, la verdad. Pero algo tendré que hacer, ¿no? Pues... me he acordado de todos esos momentos, de cuando era tu puto centro de atención, la razón de esos latidos y esa respiración entrecortada, la razón por la que siempre suspirabas de placer o de pura felicidad, esa puta razón por la que existieron tantos besos, y tantos "te echo de menos", "eres lo único que me importa"... cosas por el estilo, ya me entiendes. Me ha venido tu voz a la cabeza, así como si nada. He suspirado y me he preguntado qué es lo que me estaba pasando, pero no obtuve respuesta, aunque tampoco la tendría. Una sensación en mi interior me dijo algo, pero no quise atender, estaba ocupado con este puto resquemor que estaba teniendo lugar en mi interior. ¿Sabes lo que pasaba? Que te echaba de menos. Después de tanto tiempo. Y si te soy sincero... nunca he dejado de hacerlo. Me quedé contigo, y eso no cambia. Echaba de menos todos esos momentos, sí, ser la razón de todo eso y quererte tanto y mierdas. Mierdas que me hacían feliz, y al fin y al cabo necesito ser feliz. ¿O no? Yo creo que sí. Y a tu lado sería lo mejor de mí, y podría hacer de ti lo mejor que pudiese o... yo qué sé. Nadie leerá esto nunca, ni siquiera tú. No me sirve de nada expresarme en cada una de estas lineas si la puta sensación de necesitarte... no... no se va.