viernes, 22 de junio de 2012

BLANCO Y NEGRO.

Dicen que todo es blanco o negro... bueno, ¿y yo qué sé? Quiero decir, no creo que tenga tanto tiempo libre como para comentar este tipo de cosas, que en realidad me dan igual. O no, no sé. Pero a ver, si me pidiesen decir algo al respecto... sé que ellos se refieren a ti. No, es verdad. Sé que en el fondo la razón de esa frase eres tú... y me he quedado sin palabras. Esa frase es como si definiese mi vida. Siempre viviendo y pensando a base de diferenciar las cosas, de una forma u otra. Distinguir lo que está bien de lo que está mal, las buenas compañías de las malas, las buenas opciones de las malas. Lo que me conviene y lo que no. Y eso pensaba hasta que... bueno, hasta que llegaste tú. Quiero decir, que conocerte fue como dar un giro de 540º a mi cabeza, que el pensamiento quizá siga siendo el mismo pero estamos a 360º de mi cordura y como sigas aquí no voy a conseguir recuperarla. Es así. Desde que apareciste no he parado de pensar, de cambiar; digo, que al fin y al cabo la vida es cambio, ¿no? Pero... esto no es vida. Esto es una confusión más, o un error, o quizá el mayor acierto de mi vida, pero eso no lo sé ni lo sabré nunca. Y a pesar de tanto pensar y tanto recapacitar, a veces recuerdo eso de "todo es blanco o negro", y miro un poco al pasado para darme un poco cuenta de las cosas. Y a pesar de todo y aunque no quiera reconocerlo; tú siempre fuiste ese color gris.

VI

¿Sabes qué es lo que más me jode de todo esto? Que no te tengo aquí. Y las cosas... se demuestran de cerca. De eso trata el cariño, de demostrarlo de cerca, porque los besos con distancia no se dan, y los abrazos con obstáculos por delante no son los mejores, que digamos. Lo mejor es cuando no existe nada que se interponga, cuando por delante sólo hay puro oxígeno que poco a poco desaparece. Cuando tienes un objetivo fijo, lo agarras y no lo sueltas por mucho que pueda pasar. Y yo me dedico a buscarte. A tenerte a dos putos centímetros de mi cara y... no sé, ¿que desaparezca este puto oxígeno y bésame ya, o no? Es lo que más me gustaría. Quererte de cerca, y quererte de verdad.

Nunca nos eché de más.

A veces me pregunto qué fue de nosotros dos, no sé, desaparecimos así como si nada; y como si de un acto espontáneo se tratase, escondimos todo lo que pudo ver con algo que pudiese habernos unido, ya sabes: palabras, abrazos, besos fallidos, promesas incumplidas y todo ese tiempo que nunca te di. Quizá estábamos más relacionados de lo que crees, ¿no? Y con esto me refiero a "demasiado", y con "demasiado" me refiero a que "esto es imposible de ocultar por mucho que lo intentemos". Y yo sigo sin poder conseguirlo, ¿no te pasa? A veces, digo. Que el corazón empieza a latir de una forma distinta, o pf, que cada vez que nos recuerdo todo cambia de una forma que ninguno de los dos podría imaginarse. Pero ahora lo veo todo muy claro. Más claro que nunca, diría yo. Igual nunca te eché de más, y todos esos "te he superado" no eran más que "nunca fui tan fuerte como para olvidar a alguien como tú". Digo yo; pero quién sabe. Da tu versión de las cosas y equilibramos. Así... quizá este de aquí dentro late de una forma que pueda entender. Claro.

SONNY.

¿Sabes lo que me cansa? Disimular. Bueno, en realidad no es que me canse, es que me hace sentir mal. Es como... mentir a la gente que te importa y al resto. Yo les digo "estoy bien" y ellos se lo creen, mientras pienso "el mundo se me echa encima y no puedo hacer nada", o "sí, me pasa que me jode echar de menos a una persona que nunca me echaría de menos cuando en mi caso es todo lo contrario". Es algo así como ocultarme, o... mentir. Y yo siempre intento no mentir, ya sabéis eso de que las mentiras tienen las patas cortas y al final todo se acaba sabiendo, y luego llegan las decepciones y todo eso... que bueno, al fin y al cabo no será más grave que esto, digo yo. Y yo soy muy débil, siempre intento parecer fuerte pero me derrumbo a la mínima de cambio. No es que tire la toalla, es que me cuesta recuperarme de todas las decepciones que siempre intento evitar por mi parte. Y tú eres mi mayor decepción, mi mayor error, mi mayor problema, mi mayor preocupación... el mejor regalo. Pero lo imposible, ya sabes: es imposible y no hay más. Bueno, pues tú serás hoy, mañana y siempre mi mayor imposible, el mejor de todos ellos. ¿Qué tal? Seguiré mi vida y tú serás ese pequeño pedazo de mí que siempre irá conmigo. No te gustará, lo sé, pero... a veces hasta merece la pena vivir con tus mayores errores pisándote los talones. Y más si se trata de ti.

NO/s/OTROS.

Hay días que preferiría que todo hubiera sido distinto, ya sabes, hay veces que te equivocas y quieres borrar tus errores, pero es imposible. Pues eso me pasa a mí todos los días, que quiero borrarlos del mapa cuando la cago, pero se me hace imposible, y las consecuencias pueden conmigo. Y al final el que desaparece del mapa tengo que ser yo. Así que sólo queda un camino: afrontarlo y seguir hacia delante. Que me mate el puto remordimiento de echarte de menos y que me joda la distancia todos los días desde que me marche, pero sé que mi mayor error de todos los días fue quererte demasiado y depender de ti... de alguien imposible. Y ya sabéis, lo imposible, duele. Y más si lo quieres más que a otra cosa todos los días de tu vida.