miércoles, 11 de enero de 2012

Una vez más volvimos a caer.

Sí, ocurre cada vez que te veo. Que mi corazón se vuelve como loco, palpitando a cien kilómetros por hora, chocando contra mi pecho pidiendo que avance hacia ti y te de uno, dos, tres millones de besos. ¿Qué pasa? tiene razón, es lo que más me apetecería hacer si te soy sincero. Me pasaría días y días así, a tu lado, haciendo cualquier cosa. Tanto como si estamos al lado o a cientos de miles de kilómetros, no importa. El deseo es el deseo y punto, no hay más. Bueno... en realidad sí hay más. Estás tú y ahora sí que no hay más, porque quizá llegue el día en el que lo llegues a significar todo; y después de eso no quiero despedidas, no quiero un adiós por respuesta. Sólo quiero que te quedes, que no te vuelvas a marchar... que me quieras. 


Entonces sí que no pediré nada más.

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